Del arbitraje a mula del narcotrafico.

02/03/16

La historia de Byron Moreno.

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Las ayudas arbitrales en mundiales no son cosa de Brasil 2014. Hay una historia curiosa sobre la mano que un hombre vestido de negro le dio a Corea en 2002. Justamente aquel árbitro ecuatoriano, llamado Byron Moreno, termino pagando y estuvo varios meses detenido, pero por otro crimen, pero con la premisa de que en la vida todo se paga.

Comenzó el mundial, y no precisamente de la mejor manera. La primera jornada tuvo una ceremonia inaugural paupérrima, en la que todo pareció bastante improvisado y con pocas ideas. Sin embargo, algunos minutos más tarde llegaría la verdadera vergüenza, cuando el mundo entero vio como el paupérrimo arbitro japonés Mishimura, cobro un penal inexistente y anulo mal un gol, dejando con las manos vacías a los croatas frente a los locales. No será ni la primera ni la última vez que un árbitro influya en un resultado, pero hay una historia en la que finalmente la justicia fue sabia y termino penando un robo arbitral

Corría el mundial de Corea – Japón 2002.Con Argentina y Francia eliminadas en la primera ronda, las selecciones favoritas sufrían el desgaste de los jugadores durante la larga temporada europea que dejo sin descanso a los protagonistas. Este hecho, sumado a los flojos encuentros, los complicados horarios y sobre todo los graves errores arbitrales hicieron que el campeonato quedara en el olvido. Sin embargo hay un hecho que dejo una mancha negra en el lejano oriente, la parcialidad del árbitro ecuatoriano Byron Moreno.

Nacido en noviembre de 1969 en Quito, se transformo en árbitro de futbol con tan solo veinte años. Hizo su debut en la liga local en 1989 y, gracias a buenos desempeños llego a ser considerado para dirigir encuentros internacionales. Su primer partido en este ámbito fue en las eliminatorias previas a Francia 98, cuando estuvo a cargo de Bolivia – Venezuela en 1997. Tras una aceptable la federación de su país le dio la posibilidad de arbitrar en una Copa del Mundo, más precisamente en el torneo que se llevaría a cabo en Corea y Japón.

Hasta allí se dirigió Byron, donde arribo después de varias horas de vuelo, con una valija llena de ilusiones, ya que después de haber dirigido la final de la Copa Confederaciones un año antes, soñaba con estar también en la final del torneo más importante del mundo futbolístico. Así hizo su camino hasta llegar a los Octavos de final, donde la organización le confió un partido muy importante. Los coreanos, con mucho apoyo de su gente, debían superar a la multicampeona Italia para seguir con el sueño de llegar lo más lejos posible.

Ese sueño pudo continuar, pero no solo por el gol de oro de Ahn, a solo cuatro minutos del final de la prorroga, sino también por la gran mano que Moreno le dio al conjunto surcoreano para seguir avanzando. Pero repasemos como se fueron dando las acciones que decantaron en el triunfo de los locales.
Italia arranco jugando mejor, y se puso en ventaja a los 18 minutos del primer tiempo, gracias a un cabezazo de su hombre de área Christian Vieri. Pero cuando el conjunto azzurro saboreaba la victoria apareció Seol Ki Hyeon para poner el empate cuando solo quedaban dos minutos de tiempo regular. Sin embargo, el juez había hecho todo lo posible para que los locales empataran el partido antes, al regalarle un penal a Corea, en una jugada muy dudosa que finalmente contuvo Buffon.

Así se iría a tiempo suplementario, momento en el cual Moreno dejaría su verdadero sello en el partido. Para empezar, el ecuatoriano no sanciono un claro penal sobre Francesco Toti, creyendo que el jugador emblema de la Roma simulaba. Por esto decidió amonestar a la media punta italiano, expulsándolo por segunda tarjeta.

A pesar del hombre de menos, Italia tuvo varias situaciones para ponerse en ventaja y liquidar el pleito, pero Vieri no estaba fino a la hora de definir. Sin embargo Tomassi pudo derrotar al guardametas coreano. Todo el conjunto europeo festejo un gol que Moreno nunca pensó en convalidar. Apoyándose en su asistente cobro una posición adelantada completamente inexistente que solo ellos dos vieron. Giovanni Trapattoni se fue encima del juez, sus jugadores no pararon de protestar, pero el partido continúo. Así fue que, cuando el partido estaba en el minuto 117 apareció Ahn Jung-Hwan, para superar en el salto a Paolo Maldini, desnivelar el juego y enviar a Italia de nuevo a casa.

Tras la eliminación toda Italia exploto. Señalaban una conspiración de la FIFA para que Corea siguiera adelante en el Mundial culpando a Yong Kim, vice del organismo madre como principal responsable. Obviamente el otro sospechado fue el árbitro Moreno, quien fue acusado de volverse a casa con una valija mucho más abultada que con la que llego.

Sin embargo la FIFA no lo sanciono pero igualmente aquel partido sentencio la carrera del ecuatoriano para siempre. Tres meses después del Mundial, en su país natal, lo sancionaron con veinte partidos de suspensión por su mala actuación en un duelo entre Barcelona de Guayaquil y Liga de Quito, donde anulo un gol que ya había convalidado e hizo jugar hasta el minuto 54 de adición, con goles de ambos equipos en el medio. 

Luego de esa dura sanción volvió a dirigir tres encuentros, pero volvió a ser penado, esta vez por haber mostrado tres tarjetas rojas a Deportivo Quito en un 1-1 frente a Deportivo Cuenta. Esa última suspensión le ayudo a Byron Moreno a tomar la decisión de dejar el futbol para siempre, culpando a Rómulo Aguilar, presidente de la FEF de su alejamiento.

Pero en una movida que nadie esperaba, el ex árbitro fue invitado especial en el carnaval de Cento, uno de los más importantes de Italia, aquella nación que lo había calificado de “gordito impresentable” un año antes. Además fue invitado por la RAI a participar del programa “Stupido hotel”, donde interpreto el papel de un millonario y donde aparecía disfrazado cantando y bailando. Una vez terminada esa participación, el ecuatoriano se prestó a una entrevista con José Altafini, ex delantero brasileño de vasta trayectoria en el futbol italiano, siempre acompañado por un cuarteto de guardaespaldas

En esas preguntas el ex árbitro negó absolutamente todas las acusaciones de corrupción y dejo una imagen más amable que la que entrego aquella noche coreana. Por aquella participación se habla de un pago de 25 mil euros, una cifra similar a la que la FIFA le había abonado por aquel mundial.

Años después, en una entrevista al diario El País, volvería a defenderse responsabilizando a sus asistentes, justificando que luego de aquel partido visito varias veces Italia y que, la derrota del conjunto de Trapattoni no fue su culpa, sino del temeroso planteo del equipo. Todo esto, mientras cubría el Mundial de Alemania para un medio de su país.

Justamente fue tras el término de ese campeonato cuando llego la justicia, pero no la divina, sino la de Estados Unidos. El 10 de septiembre de ese 2010, en el aeropuerto JF Kennedy de Nueva York, el ecuatoriano fue detenido por poseer en su cuerpo 6,2 kilos de heroína. El alcaloide estaba oculto en bolsas pegado a su torso y sus piernas. Poco tiempo después apareció un video donde se lo ve a Moreno en el chequeo, con una actitud nerviosa y evitando el proceso de revisión del personal de la aerolínea en la que viajo.

Había llegado al aeropuerto solo, en un taxi y según el seguimiento que le hicieron con cámaras de seguridad, paso todos los filtros hasta llegar al área de pre embarque, donde dos empelados de la aerolínea lo abordaron para revisarlo. Moreno se negó bajo la excusa de que estaba recién operado. La droga secuestrada se valoro en unos 700 mil dólares.

Un año paso entre la detención y la sentencia, en la que un juez de la Corte Federal del estado de Brooklyn, llamado Edward Konrad, condeno al ex árbitro a una pena de 30 meses de presión, pero gracias a la buena conducta la misma fue reducida a 26 meses. El arrepentimiento que mostró durante el juicio no sirvió de mucho.

Además, el ex árbitro estuvo inverso en otra investigación penal, en Ecuador, aunque sin orden de aprehensión. Una fiscal de Delitos Internacionales, mantuvo abierta una indagación que buscaba dar con una presunta red de narcotráfico en la que estaría vinculado nuestro personaje y encontrar cómplices, para entender como había pasado Moreno la droga entre medio de tantas revisiones.

Byron debió pagar por el delito penal que cometió, tal vez compensando el robo deportivo con el que hundió en aquel mundial 2002 a Italia. Esto termina demostrando un dicho popular que se jacta de marcar que en la vida todo se paga.

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